
Será una fantochada. Un acto político indigno de quienes se dicen dirigentes. Néstor Kirchner buscará que lo viven pero él sabe (todos lo saben) que quienes lleguen a La Plata será porque necesitan dinero, no por un proyecto político. Así, es obvio que el horizonte del Frente para la Victoria carece de futuro. Sin embargo, es lo únito que Kirchner tiene, y lo que él se merece.
POR CARLA DIZ
22/02/2010
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El próximo miércoles 24/02, Néstor Kirchner llegará a la capital bonaerense, La Plata, para participar de un acto al que concurrirá la plana completa del oficialismo provincial, pero no será una visita más a la ciudad que lo albergó en sus años de estudiante universitario, sino que, además, él intentará marcará terreno.
A pesar del revés que le dieron los bonaerenses en las urnas el pasado 28/06/2009; el ahora diputado nacional sueña con recuperar el sillón que le delegó a su esposa, y para eso, él lo sabe, la provincia de Buenos Aires es el distrito clave.
El problema es que 2010 no será fácil de sobrellevar, y el terreno bonaerense puede ser de arenas movedizas.
A diferencia del año pasado, la próxima elección pondrá en juego cargos ejecutivos, y será la hora de rendir examen para quienes están al frente de la gestión, muchas de las cuales tienen serias dificultades económicas y la provincia de Buenos Aires es uno de los territorios que más rojo tiene en sus cuentas.
Con frentes de discusión salarial abiertos con casi todos los empleados públicos, y muy poco margen para negociar en el Presupuesto 2010, Daniel Scioli decidió atar su suerte a la del matrimonio en el poder.
También porque confía en que si demuestra buena conducta podrá ser presidenciable porque, a la vez, Scioli descuenta que los Kirchner ya no podrán sucederse a sí mismos. Aunque voces oficiales aseguran que el mandatario bonaerense querrá ser reelecto en 2011, hay otros que creen que si Kirchner sigue incrementando su imagen negativa, y de, alguna manera mágica, Scioli no se salpica con ello, y podría, incluso, aspirar a que le ofrecieran a él la sucesión de Cristina.
Mientras tanto, el gobernador se esfuerza por negar que el ex Presidente tenga influencia sobre la gestión de la provincia, pero lo cierto es que tras la salida de su hermano 'Pepe' Scioli de la Secretaría General de la Gobernación -justamente por no estar de acuerdo con la falta de autonomía-, cada pieza que se mueve despide un fuerte olor a charla previa en Olivos.
Carlos Fernández, el ex ministro de Economía y uno de los pocos técnicos que respeta Kirchner, ingresó al directorio del Banco Provincia; y el ex senador bonaerense, Javier Mazza (que responde a Alberto Balestrini), hizo lo propio al frente del Instituto de Previsión Social (IPS).
Como contrapartida, Rafael Perelmiter, el contador de la familia Scioli también llegó al directorio del Bapro; y, previo acuerdo con la UCR, ingresó como jerárquico el senador provincial Diego Rodrigo.
Kirchner, por su parte, hizo fuerza para sacar del medio al director Dámaso Larraburu, padre político del intendente de Bahía Blanca, Cristian Breitenstein, como pase de factura al bahiense que le dijo “No” a las candidaturas testimoniales.
La designación de Mazza, quien antes había ocupado el cargo máximo en el Instituto de Obra Médico Asistencial (Ioma), sirve para seguir de cerca una de las cajas que más necesita la provincia para financiar sus cuentas.
Al igual que hace el gobierno nacional con la ANSeS, la provincia utiliza recursos legales provenientes del Bapro y del IPS para sanear sus cuentas en 'rojo'.
En el caso del banco, hace uso del Fondo Unificado de Cuentas Corrientes Oficiales (FUCO), un sistema que permite utilizar hasta el 80% de los fondos que todo el arco estatal tenga depositados allí.
Al cierre del ejercicio 2009, el gobierno provincial había extraído más de lo debido, y si bien hoy el Bapro no atraviesa una situación crítica, según dicen quienes conocen las cuentas de cerca, en caso de que el Banco Central le ordenara capitalizarse, la provincia no podría hacer frente al requisito.
En tanto, el IPS recauda los aportes jubilatorios de todos los empleados públicos bonaerenses. Es la caja de los médicos, los docentes, policías, empleados administrativos e incluso, los empleados de todas las municipalidades de la provincia.
En el IPS rige un sistema por el cual la Tesorería provincial puede hacer uso del excedente que el Instituto tendrá en el año. En 2009 usó $747 millones de los jubilados y en 2010 está previsto que esa suma ascienda a $821 millones, según prevé el Presupuesto bonaerense.
La diferencia respecto de la relación entre el Gobierno nacional y la ANSeS, consiste en que el dinero no se utiliza para financiar planes sociales, asignaciones universales o pagar obras públicas de gran magnitud; se usa para pagar los casi $2.600 millones de masa salarial mensual provincial.
Según Miguel Ángel Pouso, presidente de la Asociación de Defensa del Sistema Previsional Bonaerense, “la deuda de la Tesorería con la caja del IPS será de $3.428 millones al final de 2010”.
Y, por cierto, es una cuenta que no se achica desde hace muchos años. “No hay rescate de letras desde 2003, cuando devolvieron unos $150 millones. Desde ese año acá, nunca se devolvió una letra”, señaló Pouso.
Kirchner conoce perfectamente la situación financiera de la provincia y la monitorea de cerca a través de los hombres que ha ido colocando en lugares estratégicos, porque sabe además, que si se incendia, se prende fuego también su afán reeleccionista.
Para el cierre de 2009, con el pago de sueldos y aguinaldos, el gobierno provincial no sólo utilizó dinero que debía destinarse a la caja del Ioma (obra social que hoy día mantiene conflictos con prestadores por falta de pago o pago con bonos), sino que además recurrió a las cajas de profesionales (abogados, arquitectos, contadores, etc.), a quienes obligó a tomar letras para hacer uso de dinero en efectivo.
Durante todo el año pasado las cuentas de la provincia dependieron en gran medida del dinero de la billetera nacional, que llegó a través del Programa de Asistencia Financiera (PAF) y de préstamos de la Anses, y lo mismo ocurre en cada uno de los municipios.
Los jefes comunales tienen en su gran mayoría, obras inconclusas y otras prometidas durante la campaña, que apenas si han pasado la etapa de las licitaciones, pero los fondos para continuar con ellas no los consiguen en los despachos oficiales de la provincia, sino que se gestionan de manera directa con el gobierno nacional.
Cuando el 24/02 Néstor Kirchner se prepare para dar su discurso en la 'ciudad de las diagonales', estarán allí también Intendentes, funcionarios y legisladores, quienes no asistirán convencidos de seguirlo en una nueva aventura electoral, pero mantienen su futuro atado financieramente a él porque de lo contrario,
> las cuentas no cierran,
> las obras no llegan,
> el malestar social y los reclamos de mejores salarios golpea las puertas de los municipios e, inclusive,
> de la Gobernación bonaerense.
> Más tarde, llega a la Plaza de Mayo en forma de piquete.

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