
El kirchnerismo cree que hay que cambiar la 'mala onda' acerca del desempeño de la economía. Es cierto que en el discurso institucional las declamaciones tienen su valor. Pero las declamaciones precisan evidencias, hechos contundentes, que hoy día faltan. Según el oficialista Página/12, en Economía hablan de “una nueva etapa del mismo modelo”: el dólar alto dejará de ser la principal herramienta del modelo competitivo y la banca pública liderará el respaldo crediticio al sector productivo. La viceministra de Trabajo, Noemí Rial, vaticinó que los niveles de empleo van a "crecer a un ritmo constante", y destacó que "la mayor parte de los sindicatos recuperaron, para sus trabajadores, lo que habían perdido con la devaluación de 2002", y recordó que "en 2009 se firmaron 1.100 convenios colectivos". Entonces, ¿cómo es que la Presidente reivindica el 25% para los docentes? Hay algo delirante en todo esto...
21/02/2010
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Resulta sorprendente que las autoridades del Banco Central difundan retazos de su estrategia de aliento de la producción cuando no controlan el Banco Central.
Mercedes Marcó del Pont tiene un notable agente de relaciones con la prensa (Eduardo De Simone) pero eso no le garantiza la gestión de la autoridad monetaria, cuando los gerentes principales le han declarado la guerra.
Toda 'la línea' del BCRA comulga con Hernán Martín Pérez Redrado, no con Marcó del Pont. Intente realizar un trámite administrativo cualquiera por estos días y comprobará la información: el papelo puede llegar a ser interminable. Por lo menos, mucho más sinuoso que de costumbre.
¿Será el BCRA el nuevo INdEC, no ya por Guillermo Moreno sino por otros motivos?
Por lo tanto, todos los arabescos verborrágicos de Marcó del Pont son hasta ridículos.
Y el encono de los tecnócratas del Banco Central no se trata de empatía ideológica sino de que temen que el estímulo o retribución extraordinaria que habían acordado con Redrado, no se cumpla con Marcó del Pont, y en eso pesa la 'historia negra' que arrastra el funcionario Benignó Vélez, desde la ANSeS y el Ministerio de Economía.
Por lo tanto, antes de prometer esto o aquello a los empresarios que la visitan, Marcó del Pont debería poner en orden sus ideas acerca de qué hará con los funcionarios del Banco Central.
No puede ignorarse que Marcó del Pont nunca administró el Banco de la Nación Argentina. Esa era la tarea del hoy titular de la entidad y por entonces supergerente general Juan Carlos Fábrega, un hombre 'de la casa' (con todos los vicios y virtudes aunque tratándose del Nación, menos virtudes, que eso pueda suponer).
En cuanto a las noticias, el kirchnerismo promete "financiamiento a largo plazo y a tasas razonables", como factor de competitividad, es voluntarismo puro, imposible de concretar de facto.
Pero hay que leer de qué se trata. Roberto Navarro, siempre cercano al inconsistente ministro Amado Boudou, escribió en el diario Página/12:
"(...) La idea no es ir hacia un dólar más bajo, sino sumarle al tipo de cambio competitivo otros elementos que impulsen la inversión y el crecimiento. “Es una etapa nueva del mismo modelo” (...).
“En Argentina, luego de un período de crecimiento siempre se terminaba en una crisis o un ajuste”, señaló a este diario un estrecho colaborador del ministro de Economía. El funcionario aseguró que esta vez se saldrá por el lado de la inversión.
“Estamos trabajando con Marcó del Pont y su equipo en el armado de un gran plan de financiamiento privado que genere una mayor oferta de bienes y servicios”, explicó. (...)
Los principales puntos en los que se trabaja son los siguientes.
> Financiamiento estatal. Mercedes Marcó del Pont piensa que una estrategia agresiva de financiamiento corporativo tiene que tener como pata fundamental el aporte del Estado. (...) Por eso trabaja en un plan de financiamiento estatal con base en el Banco Nación y en el BICE, al que le sumaría acuerdos con bancos provinciales.
> Banca privada. Una nueva ley de entidades financieras debe pasar por el Congreso y su aprobación puede llevar mucho tiempo o hasta ser rechazada. Por eso, en el Central comienzan a manejar distintas alternativas para incentivar a los bancos a aumentar su exposición frente a las empresas. Una de las ideas es aumentar los encajes (porcentaje de dinero que debe inmovilizar una entidad por cada peso que presta) para los préstamos personales y disminuir los de créditos destinados al sector corporativo. Otra idea en estudio es que el Estado llame a licitación para ofrecer un subsidio de tasa a los bancos que ofrezcan préstamos a empresas.
> El precio del dólar. Sobre el tipo de cambio hay varias decisiones ya tomadas. La primera es que va a mantener el nivel de competitividad actual. La evolución del tipo de cambio se va a seguir según tres parámetros. El tipo de cambio se va a analizar desde un punto de vista multilateral. Es decir, se van a tomar en cuenta las fluctuaciones de las monedas que mayor nivel de intercambio comercial mantienen con el país, como el real brasileño y el euro. El segundo punto es que se va a analizar en profundidad el tipo de cambio sectorial ya que, piensa Marcó del Pont, no se pueden tomar decisiones macroeconómicas por un sector. Por último se va a seguir de cerca el precio de los commodities que son de alta importancia en la evolución de la economía local.
> Tipo de cambio administrado. El nivel del tipo de cambio va a seguir siendo definido por la entidad monetaria en sintonía con el Ministerio de Economía. Pero la estrategia de intervención en los mercados va a cambiar. Un funcionario cercano a Marcó del Pont señaló a Página/12 que la funcionaria se queja de que Martín Redrado derrochó reservas. Y que esa estrategia, que no frenaba la suba de la cotización sino que la acompañaba con pequeñas alzas, sólo generó la sensación de que el dólar iba a seguir subiendo siempre. “Así se incentivó la dolarización de los activos financieros”, explica. (...)
> Reservas. En el Gobierno señalan que la idea de que “las reservas deben cubrir la totalidad de la base monetaria” es una versión interesada de los voceros del neoliberalismo local. De hecho, esa premisa era parte de la Ley de Convertibilidad, que terminó hace más de ocho años. La nueva definición de la utilidad de las reservas es que deben servir para asegurar la solidez del sistema, impidiendo la posibilidad de una crisis financiera o una corrida cambiaria. A la vez, se pone el énfasis en que las reservas y toda la política del BCRA deben tener como principal objetivo el desarrollo productivo y la generación de empleo.
> Fuga de divisas. Hace casi dos años muchos argentinos volvieron a dolarizar sus activos financieros con más intensidad. La irrupción de la crisis financiera internacional acentuó ese comportamiento. La nueva conducción del Central piensa que la venta diaria de dólares que realizó la gestión anterior financió esa fuga. Por otra parte, asegura que se van a cerrar canales de fuga pero, fundamentalmente, que se van a mantener –y aun aumentar– las restricciones al movimiento del dinero especulativo, que es el primero que fuga ante los rumores. (...)".
Claudio Zlotnik, del diario Crítica de la Argentina, también accedió al 'nuevo' discurso gubernamental, con foto de Marcó del Pont:
"Acá no hay un proceso indexatorio. Quiero que sepan que no estoy preocupada por la inflación. Los precios que subieron ya van a bajar”. Mercedes Marcó del Pont transmite seguridad a su todavía reducido equipo de trabajo en el Banco Central. También mantiene diálogos con los técnicos que vienen de gestiones anteriores. En cada definición intenta convencerlos de que los cambios en la autoridad monetaria serán profundos. “Lo primero que quiero tener es un diagnóstico serio de lo que está ocurriendo en diferentes áreas, como por ejemplo en créditos a empresas. No bien lo tenga, ahí vendrán los anuncios”, promete.
Marcó del Pont adjudica el salto de los precios a dos situaciones.
Por un lado, al renovado crecimiento que está mostrando la actividad económica y, por el otro, a que los formadores de precios se aprovechan del alto grado de concentración de la economía.
“Lejos de la visión monetarista, creo que la inflación tiene raíces en otros lados. La mejor manera de cumplir con el objetivo de estabilizar los precios es ampliando la capacidad de la oferta”, afirma.
Por ese motivo, la funcionaria se reunió la semana pasada con los principales empresarios de la alimentación y completará su agenda con más reuniones con representantes del sector productivo.
“Las políticas públicas deben orientarse a sostener la demanda interna. El consumo de la gente sostuvo la economía durante el año de la crisis global y la idea es que ese crecimiento se mantenga de la mano de una mayor capacidad productiva de las empresas”, define Marcó del Pont.
Su diagnóstico incluye un problema serio: “A los banqueros les encanta decir que falta demanda de créditos por parte de las empresas, pero lo cierto es que les conviene más prestar a la gente a tasas altas y cobrar cada vez más caro por sus servicios. Esa ecuación se tiene que revertir”, señala la titular del BCRA.
Cuando le preguntan cómo hará para modificar ese esquema, se sincera: “Hay que pensar en medidas serias, que haya que cumplir sí o sí. Me imagino premios y castigos”.
Mientras tanto pone un ejemplo: en el Banco Nación, y a pesar de la crisis del año pasado, logramos incrementar el 20% los préstamos al sector productivo. Y el Credicoop hizo lo propio. Pudimos porque teníamos líneas atractivas para que las empresas inviertan. Y no significó que perdiéramos plata. Dimos fondos al 14% anual a tasa fija a cinco años de plazo”.
Ahora, como titular del Central asegura que se va a focalizar en indagar los cuellos de botella que existen en algunas industrias. De todas formas, acepta que hay que mejorar las expectativas de mediano y largo plazo. Ése es el fin que Marcó del Pont le encuentra al recientemente formado Consejo Económico, que integra junto al ministro Amado Boudou.
Para el Gobierno, el Consejo Económico rompe el paradigma de que el Banco Central es un ente independiente de la autoridad política. En ese ámbito se discutirán desde medidas para alentar el financiamiento, instrumentos y regulaciones, hasta el nivel del tipo de cambio. (...)".
Mercedes Marcó del Pont dice no estar preocupada por la inflación. ¿Cuánto tiempo durará Marcó del Pont al frente del BCRA cuando la inflación escale más y ella sea considerada co-responsable?
En tanto, aqui van otros recortes dominicales.
Joaquín Morales Solá en el diario La Nación:
"(...) Néstor Kirchner no se acordó bien del senador Carlos Verna en una reunión reciente con dirigentes gremiales. Recordó todo su pasado con una furia sin disimulos. Verna firmó el acta con otros 36 senadores (que significó la mayoría de 37) para dejarlo en minoría al oficialismo en todas las comisiones de la Cámara alta.
El Gobierno no tendrá el senador número 8 en ninguna comisión (necesario para habilitar el tratamiento de los proyectos en la sesión plenaria del cuerpo) y ha perdido la mayoría en todas las comisiones (habrá 7 senadores oficialistas y 8 opositores en cada una de ellas).
El Senado dejó de ser kirchnerista, se ufanó el radical Ernesto Sanz.
Hasta el viernes, el Gobierno se negaba a enviar un proyecto de ley sobre las reservas. La oposición lo modificaría en el Congreso, sospechaba, hasta sacarle cualquier utilidad.
No se equivocaba.
El proyecto que imaginan los opositores (peronistas disidentes incluidos) contemplaría la cesión de un porcentaje significativo de esas reservas a las provincias, que debería ser repartido según el régimen de coparticipación federal.
Kirchner necesita con urgencia todo lo que pueda arrebatarle al Banco Central y no sólo una módica parte. El déficit crece y el gasto público es el mayor de la historia medido según su relación con el PBI.
El Gobierno dice otra cosa y ése es su error político. ¿Cómo convencer de la necesidad económica si la economía vive, según la Presidenta, las vísperas de otro esplendor?
La inflación golpea. Los maestros acaban de conseguir un aumento nacional del 22%, que deberán pagar las provincias. Cristina Kirchner se autoelogió, cómo no, por el aumento a los docentes, pero no dijo que los mandó a cobrar en cajas ajenas y exhaustas. Las provincias no tienen plata y el gobierno nacional les escamotea recursos. La Corte Suprema de Justicia se apresta a sentar en un diálogo urgente a la provincia de Santa Fe y al gobierno nacional.
El aumento de los docentes suele ser un piso. ¿Cuánto pedirá Moyano para los camioneros? ¿El 30%?
Dirigentes cercanos al jefe cegetista adelantaron que, por ahora, pedirán paritarias cada 6 meses. Ningún acuerdo salarial superará los 6 meses porque no sabemos cuál será el ritmo de la inflación, dijeron.
Las negociaciones serán, entonces, constantes. Néstor Kirchner fue notificado de esa decisión por gremialistas supuestamente amigos.
Kirchner está cocinando esas ensaladas típicamente kirchneristas, indigestas para cualquier ministro de Economía. Se reúne con ex ministros de Economía suyos y hasta con Guillermo Moreno para pedirles consejos sobre la inflación; Boudou no participa nunca. Busca que Boudou se vaya por su cuenta, pero nadie sabe si tienen un reemplazo. El problema, desde que se fue Roberto Lavagna, es que el verdadero y eterno ministro de Economía es el propio Kirchner. La lista de candidatos homologables se achica entonces hasta convertirse en nada.
¿Recortar las cosas innecesarias del gasto público? Eso es liberalismo, dicen. ¿Reducir la oferta monetaria? Eso es monetarismo, replican. El discurso como remedio para la crisis más importante desde 2003. Así, el laberinto no tiene salida para los Kirchner, porque la economía no es una cuestión lírica, sino contable."
El economista Ricardo Arriazu, en el diario Clarín, utilizando correctamente el ejemplo del caso de Grecia para consideración de la Argentina:
"(...) La preocupación de la Comunidad Europea con el primero de estos temas fue explicitada en un reciente comunicado en el que enfatizó la necesidad de que "Grecia publique información que sea confiable". La magnitud del segundo de estos problemas queda en evidencia al examinar la evolución de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos, que mostró un déficit promedio equivalente al 12,4% del PIB durante los últimos cuatro años.
Ante esta situación se han sugerido diversas "soluciones":
1) abandonar el euro y devaluar;
2) dejar de pagar la deuda y renegociar con los acreedores;
3) "ajustar en serio" y recurrir a la ayuda temporal de la Comunidad Europea.
La primera de estas alternativas es bien conocida en la Argentina puesto que implica "reducir" los gastos y el valor de los instrumentos financieros en términos de dólares a través de una devaluación; sin embargo, ignora el hecho de que en Grecia ya no existen instrumentos financieros denominados en moneda local y que el endeudamiento público es básicamente externo, por lo que esta medida requeriría también "dracmanizar" el sistema financiero local y dejar de pagar la deuda. Esta "solución" no resolvería ninguno de los problemas fiscales de largo plazo, significaría perder todos los beneficios y subsidios que Grecia recibió al incorporarse a la Comunidad Europea y provocaría significativos efectos patrimoniales a la mayoría del sector privado.
La segunda de estas alternativas reduciría el monto del servicio de la deuda, pero no resolvería el problema fiscal y traería enormes problemas puesto que el país se vería obligado a tomar medidas fiscales aun más duras en el futuro.
La tercera alternativa requiere medidas duras e impopulares, pero que solucionarían los problemas estructurales y restaurarían la competitividad de los sectores productivos, al mismo tiempo que la transición sería facilitada por la ayuda financiera de la Comunidad Europea.
El gobierno parece haber elegido esta alternativa, pero la central de trabajadores reaccionó con un paro general masivo. Esta reacción forma parte de la "guerra de desgaste" en la que los sectores intentan evitar pagar el ajuste y ganar posiciones relativas. Estas luchas por la distribución del ingreso son siempre desestabilizadoras y costosas.
Las medidas a adoptar nunca serán populares: elevar la edad jubilatoria, reducir gastos sociales y salarios, bajar el empleo público, reducir la obra pública y subir impuestos son medidas dolorosas e impopulares, pero la reducción del gasto a niveles sustentables es inevitable cuando se agotó el crédito disponible.
La única alternativa para Grecia es elegir si esta reducción se efectuará en forma ordenada o desordenada. Los problemas griegos afectaron también a otros países europeos que enfrentan situaciones parecidas; sin embargo, la situación en estos países no es tan grave. (...)"
Néstor Scibona en el diario La Nación:
"(...) El polémico Fondo del Bicentenario (FoBi) fue una potente señal de alarma sobre la precariedad del cuadro fiscal y su financiamiento. Pero aun cuando el Gobierno lograra destrabarlo (lo que parece difícil), no alcanzaría para cerrar la brecha financiera de este año. Si en cambio ampliara la asistencia del Banco Central (vía adelantos o utilidades cambiarias), habría más emisión monetaria y más presiones inflacionarias.
El preocupante deterioro fiscal ya no puede medirse con la virtual extinción del superávit primario (uno de los famosos "gemelos" que se esfumó, a diferencia del robusto superávit comercial), ni tampoco con el resultado financiero (que computa intereses de la deuda pública).
En una nota técnica que publica la revista de FIEL, el economista Alcides Saldivia (ex subdirector de la Oficina Nacional de Presupuesto) dice que esos indicadores no son adecuados para evaluar el nivel de endeudamiento del sector público. Recomienda, en cambio, detenerse en otros menos difundidos como el endeudamiento neto (EN) o bruto (EB).
Según este trabajo, el EN (que mide la diferencia entre el financiamiento con intereses del gasto y la amortización de deudas) no dejó de crecer desde 2004: este año se ubica en 3% del PBI, un nivel similar al de la segunda mitad de la década del 90.
En consecuencia, hubo déficit fiscal en los últimos cinco años, aunque el resultado financiero haya sido positivo.
La razón es que se computan como inversión financiera préstamos a provincias o entes públicos que son de dudosa recuperación y terminan aumentando el gasto total. A su vez, la evolución del endeudamiento bruto (el financiamiento necesario para cubrir el déficit y la amortización de la deuda) es aún más preocupante: supera el 13% del PBI y ya se ubica por encima del nivel del período 2000/2001, previo al default.
Sin necesidad de tecnicismos, a cada momento es posible encontrar ejemplos de "contabilidad creativa", un concepto que surgió en la demonizada década del 90, pero del que Néstor Kirchner no reniega.
En algunos casos, el Poder Ejecutivo reasigna gastos aparentemente sin subir el déficit, pero modifica su finalidad. Acaba de hacerlo el jefe de Gabinete, cuando transfirió casi $145 millones para el deficitario Fútbol para Todos, que cuenta con una partida presupuestaria anual de $648 millones.
El inefable Aníbal Fernández argumentó que la medida no aumenta el gasto total, lo cual es cierto. Pero omitió aclarar que esos fondos que van a la AFA se restan del gasto de provincias y municipios, tal vez con mejores prioridades. Y que si hubo que cambiar de partida fue porque ese gasto debía financiarse con recursos específicos (por ejemplo, la venta de publicidad para la TV oficial) y no con rentas generales, lo cual sí termina aumentando el déficit. Seguramente no será la única resolución que deba firmar a lo largo del año. (...)".
Eugenio Paillet en La Nueva Provincia, de Bahía Blanca:
"(...) ¡Vamos por más!", vociferó Cristina, esta semana, durante un acto en el Conurbano, en el mismo tono triunfalista con el que Néstor Kirchner anotició a su entorno que no se bajaba del caballo ni mucho menos, apenas regresó a Olivos, tras la intervención quirúrgica de urgencia a que fue sometido. A razón de un discurso por día, la presidenta se ha dedicado, casi en consonancia con el tembladeral que empezó a sacudir las posiciones del oficialismo en el Parlamento, a pintar un país ideal. Dice que aumenta el empleo, que baja la pobreza, ofrece incrementos salariales del Primer Mundo, descalifica a quienes la critican, los que se oponen a sus planes son desestabilizadores o golpistas, y a nadie se le cae una idea, salvo a ella o a su gobierno.
Dicen, en la Casa Rosada, que el discurso "proactivo" de Cristina forma parte de una estrategia destinada a poner de un lado al gobierno y a quienes lo apoyan, sean empresarios, sindicalistas o periodistas amigos, y en la vereda de enfrente a todos los que critican o desaprueban, y, por lo tanto, merecen estar en el bando de los enemigos. En este plano, es bueno decir que la Presidenta no se ha apartado una coma de los modos cargados de irritación y rencor que jalonaron el mandato de su esposo.
En suma, un grado de autismo tal que alarma, al que la mandataria agrega sus habituales dosis de impertinente soberbia, que, a veces, genera ceños fruncidos hasta en habitantes del oficialismo. (...)
Kirchner y su esposa son, hoy, un matrimonio ajeno a cualquier otra realidad que no sea la que ellos quieren que sea. Pretenden continuar con la vieja práctica del látigo y la billetera, sometiendo a gobernadores e intendentes díscolos, como si todavía existiera el país del crecimiento a tasas chinas. Persisten en la política del apriete, sea para conseguir apoyo para el Fondo del Bicentenario, o para lograr doblegar a gobernadores, si es que quieren recibir fondos para solventar el aumento a los docentes. "El que no apoya no verá un peso", es una amenaza que Kirchner suele blandir seguido, en las reuniones con sus incondicionales, en los aposentos de Olivos.
(...) El gobierno perderá su mayoría en Diputados, también ocurrirá en el Senado, donde la oposición ya ha dado muestras de que puede reunir los 37 legisladores que le permiten manejar por primera vez, en estos siete años, la mayoría en el recinto. Ya debió entregar, absolutamente resignado, la titularidad de la mitad más una de las comisiones, en las que, además, el kirchnerismo quedará en minoría, como resultado de aquella realidad que marcó el 28 de junio último, y que los Kirchner se niegan, tozudamente, a reconocer.
Un Kirchner auténtico pinta ese estado de extravío: bochó, sin más trámite, a comienzos de semana, una gestión que había encarado el senador santacruceño Nicolás Fernández, quien pensaba reunirse con el radical Gerardo Morales, para empezar a analizar sobre bases firmes la posibilidad de cambiar el polémico DNU que crea el Fondo del Bicentenario por un proyecto de ley que deberían explorar, luego, con el resto de las fuerzas, para hallar un consenso.
Tanto Agustín Rossi como Miguel Pichetto han mandado no una, sino varias señales de alarma en dirección a la quinta de Olivos, para advertir que el estilo a ultranza de confrontación y de siembra de más odios y rencores de Kirchner no ayuda. Es más, acerca un poco más al precipicio a la fuerza que conduce el ex presidente y que hace agua por los cuatro costados. Pero no ha habido caso. "Está en su naturaleza ser así, como la parábola de la rana y el escorpión", lo justificó, con resignación, un hombre de Balcarce 50. Uno de aquellos fieles escuderos parlamentarios no pudo evitar un largo suspiro, noches atrás, mientras caminaba por los pasillos gubernamentales. "Hay veces que uno se cansa, así no se puede" (...)".
Eduardo van der Kooy en el diario Clarín:
"(...) Lo que ha quedado claro después de la refriega es que Cobos y Carrió serán presidenciables por cuerdas separadas y que el radicalismo, por esa misma conclusión, sufrirá hasta el 2011 una marea de tensiones. Las hay entre aquel par de postulantes y mas aún: sectores de la UCR pretenderían levantarle como rival a Cobos, para las internas abiertas, al diputado Ricardo Alfonsín. Es por ahora un proyecto lábil.
Un interrogante que circunda a Carrió radica en los ladrillos con que podrá contar para edificar su fuerza. Los radicales reniegan de ella cada vez que la diputada levanta polvareda. La relación con el socialismo está fría. Se ha escuchado a Carrió decir con salero: "Yo soy radical, pero tengo instinto peronista". Habla mucho con Felipe Solá, tiene un viejo vínculo con Reutemann y hasta se atreve a elogiar a algún kirchnerista.
La oposición viene produciendo hasta ahora un milagro. La pelea entre Carrió y Cobos pareciera no dañar la unidad de acción en el Congreso. Aunque aquel milagro bien se le podría achacar al encono que supieron sembrar los Kirchner.
Fuera de ese Congreso suceden cosas: después de mucho tiempo el kirchnerismo fue doblegado en una votación en el Consejo de la Magistratura. Antiguos aliados se sumaron, esta vez, a la oposición.
El juez Norberto Oyarbide deberá declarar ante ese Consejo por su actuación en la causa sobre el tráfico de remedios que tiene entre rejas al sindicalista Juan José Zanola.
Aquel magistrado creía poseer resguardo político después de haber sobreseído a los Kirchner en el supuesto enriquecimiento ilícito. El desengaño no sería buena señal en esta hora para el mundo judicial: el matrimonio guarda la esperanza que dos jueces de la Sala IV de la Cámara en lo Contencioso Administrativo destraben el uso de las reservas del Central antes de que el Congreso se expida sobre el DNU del Bicentenario. Si eso ocurre, se apropiarán del dinero.
El retroceso simultáneo de los Kirchner en el Congreso y en la Justicia constituyen golpes difíciles de absorber. El matrimonio ha perdido hace rato el favor social y advierte también como se le desgaja el PJ. Frente a la adversidad no demuestran ningún reflejo que permita atisbar una recuperación. Cristina manfiesta extrema pobreza política cuando cada día circuncribe la realidad a su puja con los medios de comunicación. Kirchner desespera por la plata del Bicentenario y maldice haberlo escuchado a Amado Boudou. Quiere despedir al ministro de Economía pero la Presidenta resiste. Boudou intuye el desenlace y se ocupa solamente de planear su futuro (...)".
Carlos Salvador La Rosa en el diario Los Andes, de Mendoza:
"(...) En realidad, el odio actual es pre-setentista. Algo así como el intento de borrar de la historia el abrazo Perón-Balbín; ese encuentro que rompió el brutal enfrentamiento de casi tres décadas entre peronistas y antiperonistas, entre clase media y clase obrera. Un abrazo que hasta hace poco parecía haberse incorporado al inconsciente profundo de la cultura política nacional, como un freno contra las demás intolerancias que aún tenemos vivas.
Claro que hay una gran diferencia con aquellas épocas de divisiones populares: que ahora estos odios no ocurren en el seno del pueblo, sino sólo en el seno de la élite. Políticos, periodistas, intelectuales, empresarios... Cada sector en contra de los otros y dentro de cada sector, diferencias cada vez más inconciliables. Como una teatralización farsesca que hacen las élites de lo que antes fue drama nacional.
(...) El odio contra Cobos y el odio de Cobos. De los odios de los Kirchner y hacia los Kirchner se habla todos los días. Por eso hoy hablaremos de otro que también se está poniendo de moda: el odio a Cobos. Que no incluye a quienes critican sus posiciones y gestos políticos, tan criticables como los de cualquiera.
Acá hablamos de aquellos que dentro de la oposición lo odian como no odian a otros tan o más pecadores políticamente que él. Un odio más motivado por reacción hacia el afecto popular que Cobos despertó en importantes sectores de la población, que por razones estrictamente políticas. Se odia lo que el otro tiene y uno no. Se odia por envidia, aunque se disfrace el odio con la apelación a valores o instituciones.
En un programa de tevé, Elisa Carrió se la agarró -como siempre- contra Cobos, su enemigo público número uno (el número dos, para ella, sería Kirchner), a la vez que le achacó al oficialista Pichetto su oportunismo y al radical Morales que -salvo él y pocos más- hay un montón de radicales golpistas. Pero como Lilita antes que nada atacó a Cobos, Pichetto la cubrió de elogios aunque le haya dicho “panqueque”, y Morales calló. Todos odian a Cobos, tanto que no les importa que los ataquen a ellos, con tal de que también ataquen a Cobos.
(...) Pero frente a tantos odios, Cobos cada día predica menos la tolerancia. En el caso del Banco Central, lo malo no es que haya votado con el gobierno, sino sus feroces ataques argumentativos contra Redrado por aquello que Redrado hizo bien, que fue detener un abuso institucional del kirchnerismo. Para que se entienda: Cobos justificó y avaló la renuncia de Redrado con casi exactamente las mismas razones por las cuales todos sus enemigos de adentro y de afuera le piden que renuncie a la Vicepresidencia. Le hizo a Redrado lo que los demás le están haciendo a él. Para salvarse solo.
Lo mismo con Carrió: sabedor que los radicales lo necesitan a él más que a Lilita, el Vicepresidente se presentó -en discutible visita- al Comité Radical para arrojarle a Lilita similares improperios a los que la dama diariamente escupe contra él. La intolerancia de Carrió es parte de su estilo; Cobos parecía distinto. Pero cada día reacciona más con el mismo odio que los otros le dispensan. Un contagio universal. (...)".

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