domingo, 14 de febrero de 2010

La compra de dólares y bienes sirve de resguardo

Domingo 14 de febrero de 2010
El dicho popular que dice que el que se quema con leche ve una vaca y llora podría aplicarse perfectamente a lo que les pasa a los argentinos con la inflación, fenómeno constante en la economía local desde mediados del siglo XX. Tanto es así que no resulta exagerado afirmar que esta variable ha influenciado la evolución social, política y económica del país.
Acostumbrados a padecer la pérdida del valor adquisitivo de sus ingresos a manos de la inflación, los argentinos se familiarizaron con algunas estrategias para ponerse a salvo o, al menos, no perder demasiado. Pero ¿cómo lo hacen? Lo primero que surge como respuesta en este país es la compra de dólares.
"La regla de oro en la Argentina, por tradición y simplicidad, es colocar en dólares el dinero que no se va a utilizar por un tiempo. La compra de dólares en los últimos años no paró y los depósitos son en su mayoría a corto plazo, lo que demuestra que la herramienta preferida de los argentinos es esa moneda", explica Jorge Colina, economista de la consultora Idesa.
Por su parte, Aldo Abram, director del Centro de Investigaciones del Eseade (Ciima), opina: "La gente tiende a sacarse los pesos de encima antes de que pierdan su valor mediante la compra de otras monedas o de bienes".
El economista Eduardo Curia dice que el consumidor no puede buscar el mejor precio y rearmar la canasta según sus posibilidades.
¡Al ladrillo!
El poder adquisitivo de la gente determinará el tipo de bienes a los que se volcará. Según Colina, los sectores más populares compran de a poco materiales para construir una casa, primero compran las chapas, después los ladrillos y los cerramientos y por último construyen.
"Compro con lo poco que tengo hoy, porque después todas esas cosas van a aumentar", ejemplifica. Algo común en los sectores de bajos ingresos es que compran apenas cobran el sueldo gran cantidad de alimentos secos, como fideos y arroz, para cubrirse ante la eventual suba.
La clase media y media alta tiene un mecanismo más sofisticado como la compra con tarjeta, principalmente de electrodomésticos de todo tipo. Esta es la estrategia preferida de estos sectores en la última década, en la que se difundió a gran escala la utilización de estos plásticos.
Las clases más altas tienen acceso a inversiones financieras más sofisticadas y a grandes operaciones inmobiliarias, que pueden consistir en la adquisición de departamentos o campos.
Aunque pueda sonar como una verdad de perogrullo, lo mejor que se puede hacer con el dinero en épocas inflacionarias es quitárselo de las manos lo más rápido posible.
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