sábado, 5 de noviembre de 2011

¿Inspectores de la AFIP en las cajas de seguridad?

05.11.2011

Gobierno
Por: Alexis Di Capo
NUEVAS MEDIDAS EN CARPETA
Por Alexis Di Capo para el Informador Público

El creciente retiro de los depósitos bancarios en dólares pasó a ser en las últimas 24 horas el flanco más débil de la estrategia del gobierno para reducir al mínimo la pérdida de reservas del BCRA. Hasta ahora, las nuevas regulaciones de la AFIP estableciendo un control de cambios solapado consiguieron atenuar en alguna medida la compra de dólares pero a un alto costo. La desconfianza del público se profundiza día a día. Y este proceso se agrava porque exactamente dentro de un mes se cumplirá una década de la implantación del corralito, que fue el principio del fin de la presidencia de Fernando de la Rúa.
Sin embargo, el hecho de que cada nueva medida confirme las peores sospechas de la gente no implica que el gobierno esté dispuesto a cambiar de métodos.
La última ofensiva la llevó adelante el BCRA ante la justicia a través de denuncias que hicieron que la jueza federal María Servini de Cubría citara a indagatoria a los titulares de cinco casas de cambio por venderles divisas a “coleros”. Se trata de una causa penal iniciada en mayo de 2008 por la que también fueron convocadas a declarar nueve personas identificadas como “prestanombres”, que compraron más de 30 mil dólares en un mismo mes. La denuncia fue realizada por el Banco Central por supuestas operaciones de cambio realizadas en infracción a las normas vigentes en la materia, que incluyen las correspondientes a la prevención del lavado de dinero. Este mensaje llegó claro a numerosos operadores de la City y ayer a la tarde se hablaba de otras denuncias judiciales también impulsadas por Central y por el mismo tema.
Una jugada peligrosa
A tono con lo anterior, pero aún más audaz, en el staff de Ricardo Etchegaray trascendió que estaría en estudio una nueva medida para intimidar a los compradores de dólares. La misma consistiría en el envío de grupos de inspectores de la AFIP al sector de los bancos donde se encuentran las cajas de seguridad. Éstas son inviolables, salvo que haya orden judicial de por medio. Tampoco podría, sin orden judicial, requisarse a los depositantes que retiran valores de las cajas. Sí se pensaría -de acuerdo a la versión- en que los inspectores le soliciten datos fiscales a los que se dirijan a sus cajas de seguridad, sometiéndolos a un largo interrogatorio, con la obvia intención de intimidarlos. El operativo -obviamente- sería justificado como parte de la flamante estrategia para combatir el lavado y la evasión. Se sabe que en la misma AFIP habría altos funcionarios que rechazarían totalmente esta operación, por considerar que podría desencadenar una ola de pánico que aumentaría significativamente el ritmo del retiro de los depósitos cambiarios.

Los bancos pierden U$S 200 millones por día

05.11.2011

Economía
Por: Guillermo Cherashny
RETIRO DE DEPÓSITOS EN DÓLARES A SU VENCIMIENTO
Por Guillermo Cherashny para el Informador Público

El abrupto control de cambios, como lo llaman el Washington Post y el semanario británico The Economist, le está generando un grave problema económico al gobierno de CFK, recientemente electo con el 54% de los votos. En verdad, los dos prestigiosos medios se preguntan por lo que está pasando en la Argentina, a la que llaman “paria financiera mundial”. Pero sin duda alguna lo más significativo es que la dificultad para comprar dólares billetes está motorizando el pánico entre los depositantes en dólares. Éstos son conscientes de que el gobierno estará ávido de esa divisa hasta abril próximo, cuando ingresen los dólares de la cosecha de soja. El público tiene en cuenta que la Casa Rosada ya confiscó los aportes de las AFJP y su fondo de estabilización y no sería raro que se abalanzara sobre los depósitos en dólares en los bancos, que llegan a U$S 15.600 millones, de los cuales 7.000 están prestados para operaciones de comercio exterior. Los otros U$S 8.600 millones están en los bancos y son colocados por éstos como encajes en el BCRA e incorporados a las reservas. Se trata lisa y llanamente del único activo líquido que tiene a mano el gobierno para hacerse de dólares rápidamente.
¿Un oportuno manotazo?
De ahí que esta semana, en cada día que vencían esos depósitos, sus titulares los retiraban y los colocaban en la caja de seguridad o abajo de la cama, a un ritmo de U$S 200 millones por día. Se estima que la mitad de estos retiros se están produciendo en los bancos Citi y Rio, seguidos por dos nacionales, el Macro y el Credicop, ambos muy cercanos del gobierno y que estarían completamente descalzados con los depósitos en pesos. A estos últimos, la gente quiere cambiarlos a dólares pero tropieza con la tozuda negativa de la AFIP, que ha creado una nueva dirección de inteligencia financiera. O sea, una especie de Gestapo impositiva. En definitiva, el capricho de la presidente de mantener un tipo de cambio fijo devaluado por la inflación, como dicen los medios internacionales citados, está dando pie a una corrida bancaria precedida por un “korralito cambiario”. Ya en la City hay evaluaciones de especialistas que, en términos generales son coincidentes. Si se no adoptan rápidamente las medidas correctas para desactivar este proceso, en 40 días hábiles desaparecerían los depósitos en dólares. O sea que la presidente podría sucederse a sí misma el 10 de diciembre bajo los efectos de este pésimo augurio. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el kirchnerismo detesta perder la iniciativa. Es casi seguro que, antes de que los depósitos se vayan, intente manotearlos.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Para los economistas, se afianzará el dólar paralelo

Sugieren que el Gobierno convalide un ritmo mayor de devaluación

Por Martín Kanenguiser
LA NACION
Domingo 30 de octubre de 2011

Publicado en edición impresa
La decisión del Gobierno de incrementar los controles cambiarios, en lugar de luchar contra la inflación y de aceptar un mayor ritmo de devaluación, no calmará los nervios de los ahorristas, según economistas consultados por La Nacion.

Una señal contundente para bajar la inflación, junto con una mayor flexibilidad cambiaria, son las medidas sugeridas por los economistas para que el Gobierno salga de la trampa de aplicar más controles sin calmar a los ahorristas que apuestan al dólar.
Roberto Frenkel, Lucas Llach, Eduardo Levy Yeyati y Claudio Loser consideraron, en diálogo con La Nacion, que el Gobierno debería aceptar una aceleración de la devaluación del peso para tranquilizar la actual corrida cambiaria.
En los últimos 12 meses, según el Banco Ciudad, se fugaron US$ 22.000 millones del sistema financiero, por lo que este año terminaría con una salida superior a la del pico de 2008, en pleno pánico mundial.
Pero el anuncio del ministro Amado Boudou, de que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) restringirá en forma tajante la compra de dólares, también fue cuestionado en el ámbito tributario.
El vicepresidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Rodríguez Córdoba, dijo a La Nacion que la medida es "irrazonable porque la AFIP no tiene forma de chequear al instante si una persona tiene los recursos para comprar dólares".
"En lugar de generar tranquilidad, esto va a provocar más incertidumbre", sostuvo el tributarista.
En esa sintonía, los economistas opinaron que el Gobierno reacciona con medidas de control que, en los hechos, podrían derivar en un virtual desdoblamiento del mercado cambiario y en un aumento de la participación del dólar paralelo.
Pero fuentes del Palacio de Hacienda indicaron a La Nacion que "esto no le agregará ninguna complicación a la persona que pueda justificar patrimonialmente la compra de dólares". Por esa razón, negaron cualquier vinculación con restricciones efectuadas en el pasado reciente.
"La intención es simplificar y fortalecer los controles", se indicó.
Los economistas, en cambio, creen que, en lugar de adoptar una estrategia policial, el Gobierno debería planear una solución integral, sobre todo ahora que fue legitimado en forma abrumadora en las urnas.
Lucas Llach señaló que la demanda continuará "porque con este nivel de inflación, el valor del dólar es bajo y los cambios en la política económica para compatibilizar con una devaluación del 8 por ciento son complicados".
La implementación de mayores controles, afirmó, "no solucionará el problema del atraso cambiario" que dispara la ansiedad de los ahorristas y las empresas, señaló. Por el contrario, advirtió, la multiplicación de ojos del fisco sobre los contribuyentes, "generará más deseos de salir" por parte de los depositantes.
Así, aunque todos destacaron la solidez y la liquidez de los bancos, aclararon que habrá que seguir más de cerca la evolución de los depósitos en las próximas semanas.
Llach aportó dos claves: "No alcanza solamente con un acuerdo salarial y tampoco la economía se encuentra en una situación dramática. Por el contrario, con cierta aceleración de la devaluación todo se puede tranquilizar".
En una postura parecida, Eduardo Levy Yeyati, del Cippec, y la Brooking Institution opinó que "si el Gobierno acercara el dólar a 4,50 pesos calmaría la corrida porque ésta se debe la negación de utilizar la flexibilidad cambiaria que existe".
"Si se mantiene este rumbo se generará una sensación única en la región: que la gente piense que el dólar va a subir", sentenció.
Inflación y credibilidad
Levy Yeyati y Roberto Frenkel, del Cedes, afirmaron que la aceleración del ritmo de devaluación no necesariamente se traducirá en una mayor inflación. "Con menor actividad económica, como la que está prevista, la suba de precios será menor, como en 2009", expresó Levy Yeyati.
Al respecto, Frenkel dijo que cualquier plan debe partir de la premisa de que el Gobierno reconozca que hay inflación y que sincere las estadísticas públicas, sospechadas de manipulación desde 2007.
"Sin un índice de precios creíble, acelerar la devaluación no tiene sentido, porque se indexarían los precios de la economía sobre una base de precios artificialmente más alta. Además, ¿cómo van a devaluar si primero no reconocen que subió la inflación", se quejó Frenkel.
El economista opinó que los nervios en el mercado cambiario "parten del autoflagelo del Gobierno".
Desde Washington, el ex director regional del Fondo Monetario Internacional (FMI) Claudio Loser opinó que las medidas "reflejan que la Presidenta va a tener un sesgo más intervencionista en su segundo mandato". La solución, opinó, es "dejar que el tipo de cambio se mueva, hacia arriba y abajo, porque así la gente se calmará y se perderán menos reservas para el Banco Central".
"La gente está votando con la billetera, muy diferente de lo que votó en el cuarto oscuro. Si el Gobierno arreglara sus deudas pendientes y devaluara, se encontraría con una situación de competitividad mucho más favorable para el país", concluyó el director del Centennial Group.
Puntos de vista
"Sin un índice de precios creíble, acelerar la devaluación no tiene sentido porque se indexarían los precios sobre una base alta"
Roberto Frenkel
Cedes
"Si el Gobierno acercara el dólar a $ 4,50, calmaría la corrida porque ésta se debe a la negación de utilizar la flexibilidad cambiaria que existe"
Eduardo Levy Yeyati
Cippec
"La gente está votando con la billetera diferente de lo que votó en el cuarto oscuro; hay que dejar que el tipo de cambio se mueva"
Claudio Loser
Ex director del FMI
"La multiplicación de ojos del fisco sobre los contribuyentes generará más deseos de salir por parte de los depositantes"
Lucas Llach
Profesor de la UTDT

jueves, 3 de noviembre de 2011

La crisis del dólar exige a Cristina a reinventar su liderazgo económico

La corrida dejó en evidencia que el esquema atomizado que heredó de Néstor Kirchner no funciona con su estilo de liderazgo global y menos enraizado en el minuto a minuto del pulso económico. La superposición de medidas y actores, la falta de coordinación y los barquinazos que agravaron la crisis, revelan que acaso haya llegado la hora de unificar la conducción económica.


Por Ignacio Fidanza

02.11.2011 20:50:00
“No me jodan con esto de la ley de entidades financieras ¿Se creen que voy a pelearme con los banqueros, que manejan el mundo, por 500 millones? Eso de pelearse con los bancos es de boludos”, sentenció Néstor Kirchner cuando un sector del kirchnerismo empujaba esa norma.
El ex presidente dejó un vacío en la conducción económica del gobierno que ahora se puso a prueba y el resultado fue decepcionante. Es evidente que el sistema de atomizar el área en distintos protagonistas (Boudou, Del Pont, Giorgi, Moreno, Echegaray) tenía sentido cuando existía Kirchner para articular ese sistema de conducción sui generis de decisiones cotidianas.
Hoy esa llave que cerraba el circuito no existe y lo que se observa son superposiciones inconexas de medidas. Cristina Kirchner se encuentra entonces vistiendo un traje que no fue confeccionado para ella y el desacople es evidente. En la efectiva pareja de poder que construyó con su marido, ella siempre se destacó en el plano político electoral y él además de ser el jefe, era el hombre de los números.
No es indispensable que un líder político sea su propio ministro de Economía, incluso se podría argumentar que no es aconsejable porque se pierde una instancia de validación final y problematización de las decisiones del área, para reevaluarlas. Pero lo que está quedando en evidencia es que en un liderazgo presidencial más tradicional como es el de Cristina, que se enfoca en los grandes trazos, es indispensable contar con una contraparte solvente y con poder de decisión en el área económica.
El modo de ejercer el poder de Cristina acaso sea más parecido al de Carlos Menem que al de su ex marido, con un Presidenta mas posicionado en el liderazgo político que en la gestión cotidiana. Lo que la crisis estaría demostrando es que a la Presidenta le está faltando un Cavallo o un Roque Fernández –claro que de su signo político ideológico- que le administre un área que ya no funciona en piloto automático.
El problema de la velocidad
Se da en esta crisis otra circunstancia que denota una inconsistencia adicional en un sistema de conducción que demostró ser muy eficaz en lo político, pero que es peligrosísimo en una crisis financiera como la que enfrenta el Gobierno: el manejo de los tiempos. Cristina enfrió todo el proceso político y concentró las decisiones. Esto le sirvió para digitar candidaturas y marcar el tono y el ritmo de la campaña.
Esa receta aplicada a la actual crisis, demorando por meses medidas necesarias en el área económica, precipitó la respuesta de los mercados cuando consagrada la reelección vieron que las preguntas centrales (¿Cómo se enfrentarán los problemas de alta inflación, déficit fiscal y atraso cambiario?) seguían sin respuestas.
Cuando se disparan estás crisis es muy difícil para los gobiernos tomar la delantera, existe un problema de velocidades. El proceso de toma de decisiones de la política va muy a la zaga de los operadores del mercado. Se está viendo en Estados Unidos y en Europa, donde los líderes aparecen siempre detrás de los acontecimientos.
¿Cuál hubiera sido la reacción de los mercados si en el discurso de la noche de su triunfo, Cristina hubiera anunciado el recorte de subsidios? ¿Si hubiera trazado líneas de acción concretas para recuperar el superávit?
Se perdieron oportunidades y ahora el gobierno aparece en una posición de debilidad, anunciando medidas que contradicen su discurso de años; y lo más grave, lo hace luego de fallar en toda la línea en su intento de resolver la crisis del dólar por la vía de la “profundización” del modelo en su sesgo regulador y estatista, revelando además la ineficiencia profunda de organismos claves como la AFIP.
Acaso al inicio de la corrida el kirchnerismo decodificó el problema como una nueva oportunidad de enriquecer su saga de lucha contra las corporaciones. Está claro que Kirchner nunca pisó ese palito. Una cosa es la ley de medios y otra muy distinta intentar disciplinar a los mercados a fuerza de inspectores y gendarmes.
Es que “los bancos” son como un holograma que flota sobre el dinero de otros. Intervenir sobre esas instituciones requiere de una sintonía sofisticada para que el castigo no recaiga sobre ahorristas y empresas, y en todo caso termine provocando una recesión, una hiperinflación, un corralito o cualquier de las calamidades que los argentinos tiene demasiado presentes y que el gobierno en su torpeza de estos días se esforzó en refrescar.
Como era previsible, en ese marco abundaron las teorías conspirativas y uno de los principales blancos fue el titular del Banco Macro, Jorge Brito, a quien le adjudican manejar la mesa de dinero más grande del mercado, que habría hecho enormes diferencias en la corrida. Cristina se habría sentido defraudada con Brito, y las olas de esa indignación habrían alcanzado a Boudou, su hombre más cercano en el Gobierno.
Como sea, ahora la crisis empezó a mutar de cambiaria a financiera y ya se está haciendo sentir en la economía real. En su velocidad estos proceso unen puntos que se imaginaban inconexos. Por ejemplo, la gente se asusta porque no la dejan comprar dólares y empieza a retirar depósitos de los bancos. Por eso fue necesaria ayer una urgente intervención de la Anses, para fondear al menos a dos instituciones que pasaron sofocones. Se producen así combinaciones insospechadas y reacciones de retroalimentación, que multiplican los frentes.
La buena noticia es que hoy por primera vez en mucho tiempo el kirchnerismo pasó de la represión del problema a atacar sus causas. El anuncio de la eliminación de subsidios, anticipa serios problemas políticos para el discurso del Gobierno, pero revela que el ADN peronista y su formidable capacidad de supervivencia sigue presente.
Los peronistas suelen ser estatistas y distribuidores cuando tienen plata, y mutan a posturas mas fiscalistas y acaso neoliberales cuando esta se evapora. Ese pragmatismo lejos de ser una debilidad es una de las fortalezas que explican la tremenda vigencia de ese movimiento político.
Sin embargo, es evidente es que Cristina necesita nuevos actores, un nuevo sistema de decisión y lo más importante de administración del poder, para enfrentar la nueva etapa. Ya nada será como fue, eso es acaso lo único que está claro.
Lula fundó el Partido de los Trabajadores, pero cuando llegó al poder nombró al frente del Banco Central de Brasil a Henrique Meirrelles, un ex presidente del Bank Boston emparentado con el sistema financiero internacional. Y respetó sus decisiones.
Cristina como Lula aparece como una líder de tipo carismática, con una mirada global sobre el rumbo que quiere para el país. Pero están quedando en evidencia las limitaciones del equipo que tiene que cubrirle las espaldas. Un equipo que en gran medida fue modelado para articularse en torno al eje de su marido.
La Presidenta enfrenta un problema político y económico de primera magnitud que no se va a resolver sólo, ni con el voluntarismo de Guillermo Moreno. Y requiere no sólo las medidas adecuadas ejecutadas por los hombres indicados, sino una reinvención de su estilo de administración del poder.
La crisis también es muy interesante porque permite medir el peso específico de los actores políticos. Fue demasiado evidente que el gobierno pareció flamear estos días en una cadena de declaraciones entre intrascendentes y desafortunadas, hasta que apareció Julio de Vido. Es notable como este ministro suele aparecer cada vez que las papas queman en serio, como ocurrió cuando Hugo Moyano estuvo a minutos de lanzar un paro nacional contra el Gobierno.
Esto acaso lleva a preguntarse de qué sirvieron todas las energías puestas en construir la épica de La Cámpora, de los “nuevos” liderazgos prefabricados al calor del presupuesto del Estado, si cuando el momento exige poner el cuerpo, o no aparecen o es poco y nada lo que pueden aportar. “En 2008, cuando se venía abajo el Gobierno, fue Camioneros, fue Moyano, los que llenamos la Plaza de Mayo, los que estuvimos en la ruta cuando prácticamente había un golpe de Estado", recordó hoy Pablo Moyano. No parece casual que De Vido sea el ministro que más insista en la inutilidad de pelearse con Moyano.
Los actores del poder real pueden no ser muy glamorosos, pero cuando tiemblan los cimientos, la sociedad olvida en segundos sus veleidades y busca garantías de gobernabilidad. Estaba demasiado claro que una crisis que estaba campeando en Estados Unidos y Europa, que ya empezó a golpear a Brasil, iba a llegar a la Argentina.
La marea encuentra al gobierno con una larga lista de deberes sin hacer. Las decisiones que tiene que tomar no van a ser fáciles y todas implicarán costos políticos iniciales, pero Cristina tiene cuatro años por delante y acaso Bachelet sea un buen espejo en el que mirarse.
La Presidenta de Chile inició el mandato con medidas duras que le valieron una baja en su popularidad, pero tuvo la visión de atesorar fondos que fueron vitales para pasar la crisis del 2008 y terminó su mandato revalidada como estadista y con índices de aceptación superiores al 70 por ciento. Acaso haya terminado el tiempo en el que era posible creer que gobernar era un arte sin costos.

domingo, 30 de octubre de 2011

Confusión en el mundo K: El dólar se devoró el 53,9% y no hay Plan B

EXPECTATIVA POR EL DÓLAR 'BLUE'
30/10/2011

11:21
El dólar que importa, de ahora en más, es el 'blue' o marginal, porque es al que podrán acceder la mayoría de los argentinos que pretendan hacerse de moneda extranjera. El dato político sigue siendo el que ya indicó Urgente24: la corrida hacia el dólar (que no empezó ahora) puso en jaque a la Administración triunfa en las urnas.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Estupor en la prensa oficialista. Ningún medio gubernamental o paragubernamental ofrece alguna respuesta al escenario político nuevo que provoca los sucesos cambiarios, lo que está ocurriendo en los bancos desde que la ANSeS retiró sus depósitos y las derivacioens dentro de la Administración (Amado Boudou no consultado por Cristina Fernández).

La prensa oficialista permanece con una fotografía antigua: el triunfo electoral deo domingo 23/10 pero ¿a quién le importa eso hoy cuando los acontecimientos se suceden y sin duda habrá novedades?
Hay una situación más grave: la sospecha de que no hay Plan B. Es decir, que todo pasa por insistir con lo que ya se conoce y que no ha resultado tan bueno: US$ 64.000 millones acumulan los capitales fugados durante el mandato de Cristina Fernández. Mucho consumo y poca inversión.
Acerca de que no hay Plan B, basta con leer a Heriberto Muraro consultado por Raúl Kollman, en Página/12:
"(...) Heriberto Muraro, sociólogo, titular de Telesurvey y un veterano analista del peronismo, sostiene que “el sano sentido común indica que con ese nivel de popularidad el kirchnerismo va a acentuar lo que está haciendo, que yo definiría como la utopía kirchnerista, utilizado el término utopía en el mejor sentido. ¿En qué consiste esa utopía? En devolverle al Estado el poder que perdió durante la dictadura y durante el menemismo. Los críticos dicen que eso es populismo hegemónico. Lo cierto es que efectivamente fortalecer el Estado es fortalecer el Gobierno. En concreto, significa cuatro cosas: poner en caja a los sectores financieros, a los sectores agropecuarios, a los sindicatos y a los medios. Ese es el proyecto y lo van a acentuar. Los obstáculos son esencialmente dos: la crisis internacional y la inflación argentina. Incluyo esto último en especial porque es lo que desajusta el control sobre los sectores de poder de los que hablamos antes. Los cambios de nombre, para mí, no tienen importancia. Si está Guillermo Moreno o no está, no cambia el cuadro. La realidad es que en combinación con Brasil, el gobierno argentino y, por supuesto, Moreno, están tomando medidas proteccionistas. Y eso a la derecha internacional no le gusta. Diría entonces que se acentúa el proyecto, es continuidad de lo anterior, pero eso no es un hecho menor”. (...").
El ex presidente del Banco Central, diputado nacional Alfonso Prat Gay, sostuvo que la única opción que tiene el Gobierno para frenar la demanda de dólares es vender reservas o devaluar el peso.
“Como no quiere tomar ninguna de las dos, busca la alternativa de decirle que al que quiere comprar dólares que no los compre, y al que no quiere vender dólares que los venda”, señaló Prat Gay a radio Mitre, advirtiendo que “esto ya lo vimos en la Argentina y dura muy poco”.
Él agregó que “este es un gobierno que no ha hecho nada por contener la inflación” y remarcó que “no hay ningún país en el mundo donde muchas cosas suban 25% y otras no”.
Sin embargo, la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), dio su apoyo a la medida del gobierno, aunque hizo algunas aclaraciones: "Momentáneamente no se podrán canalizar operaciones por cajeros automáticos, banca por Internet y banca telefónica, hasta tanto se haga la adecuación técnica necesaria de los sistemas", indicó ABA a través de un comunicado.
ABA, que representa a los bancos extranjeros, trabaja durante el fin de semana para implementar a partir del lunes 31/10 el Programa de Consulta de Operaciones Cambiarias establecido por la AFIP mediante resolución 3210/11.
En tanto, el presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Adelmo Gabbi, intentó el zig-zag y por eso consideró “probable que estas medidas sean por muy poco tiempo porque de mantenerse por mucho tiempo serían muy perniciosas”, a la vez que -eterno amigo de Julio De Vido- él señaló que “de la lectura de la circular se puede determinar claramente que aquel que justifique para qué va a utilizar los dólares puede comprarlos” y reconoció que “no hay una variación tan grande con respecto a lo que pasaba en días anteriores”.
Pero la realidad pasa por otro lado, no por Gabbi ni su Bolsa minúscula, alejada del mercado de capitales que precisa la Argentina.
Algunas lecturas interesante.
Néstor Scibona en el diario La Nación:
"Todo indica que mañana (lunes 31/10) será una jornada más que complicada en bancos y casas de cambio. Quienes necesiten o deseen comprar dólares se encontrarán ante una suerte de juego electrónico a través del cual la AFIP los autorizará o no a hacerlo.
Si en la pantalla del cajero aparece "Validado", podrán adquirir sólo el monto que surja de su capacidad contributiva declarada. En cambio, la leyenda "Con inconsistencias" sentenciará un "game over", aunque con consecuencias ulteriores: la AFIP se encargará de investigarlos y eventualmente denunciarlos por delitos de evasión o lavado de dinero. También existe la opción de evitarse este último mal trago con una consulta anticipada al sitio web de la AFIP y, obviamente, la abstención de comprar.
Muchos cajeros de entidades, que la semana última tuvieron a distancia la infrecuente compañía de gendarmes, prefectos o policías, se enteraron por los medios este fin de semana de que ahora habrán de convertirse en virtuales detectives o inspectores impositivos y, quizás, en blanco de reclamos ajenos a su tarea específica.
Los banqueros tuvieron apenas algo más de suerte: fueron informados del nuevo sistema por el Banco Central a media tarde del viernes; pero cuando en las sucursales no quedaba nadie a quien instruir de la novedad. Aunque con reparos formales, todos se comprometieron a colaborar en esta cruzada contra el fraude fiscal, si bien en su fuero íntimo más de uno descontara que el objetivo es desalentar la imparable demanda de divisas. (...)".
Eugenio Paillet en La Nueva Provincia, de Bahía Blanca:
"¿Qué fue lo que pasó? Parece que, en lugar de ganar las elecciones, las hubiésemos perdido", se quejó, con amargura, un secretario de Estado con despacho en Balcarce 50. En verdad, para no pocos hombres de negocios y analistas independientes, el triunfo en sí mismo de Cristina Fernández y la espectacularidad de las cifras logradas fueron, de algún modo, los que generaron ese efecto contrario. Eso, hay que decirlo, y frases temerarias que sus autores poco se cuidaron de que trascendieran a los medios, como aquella promesa de Juan Manuel Abal Medina en la noche de la victoria, en el bunker del barrio de Monserrat: "Ahora, vamos por todos".
Primera conclusión: un triunfo tan amplio de Cristina sobre una oposición que quedó a distancias siderales, lamiendo sus heridas, podría estar generando un efecto contrario en la población y en ahorristas e inversores. Como lo graficó un operador de la zona bancaria: "Si dicen que ahora vienen por todo o por todos, la gente se pregunta si eso significa los depósitos, los bancos, las ganancias de las empresas". Ese mismo operador recordó que el tremendismo que provocó el viceministro de Economía, Roberto Felletti, con aquella advertencia de que el populismo como herramienta del gobierno bien podía llegar hasta a apropiarse de la renta misma, dejó sus huellas, que ahora parecen profundizarse con lo que viene ocurriendo con la fiebre por hacerse de dólares.
Segunda conclusión: igual que aquellos funcionarios desorientados, el ala específica del gobierno y la propia presidenta de la Nación parecieron quedar atrapados involuntariamente de ese clima enrarecido. Pruebas al canto: hubo primeros amagues de algunos funcionarios de segunda línea, amparados en un par de análisis que entregaron desde Carta Abierta y desde un banco amigo, de salir a denunciar un intento por desestabilizar a Cristina (o, en una variante de mínima, de buscar poner frenos a tantas ínfulas de los victoriosos del gobierno), con la sola herramienta de mostrar a los diarios el crecimiento de la compra de dólares por parte de particulares. Por suerte para la salud de la ya deteriorada calidad institucional, el viejo recurso de la teoría conspirativa detrás de cada puerta quedó sepultado aquella mañana del 27 de octubre de 2010.
Lo segundo que ocurrió es más palpable: el gobierno se mantuvo, durante tres o cuatro días, tras salir de la ordalía de festejos, en un cono de sombras. "Hace 72 horas que no hablamos de otra cosa que del dólar", se sinceró aquel confidente. El gobierno adoptó una posición errática, sin saber adónde ir, durante todo ese lapso. Así vinieron las medidas que, a ojos de muchos, han provocado más incertidumbre que la que se quiere evitar, como los decretos para obligar a mineras y petroleras a liquidar sus divisas en el país, y la orden a las aseguradoras de riesgo del trabajo para que traigan de regreso unos mil ochocientos millones de dólares que tienen depositados en el exterior. (...)".
Joaquín Morales Solá en el diario La Nación:
"Dos elecciones ganadas ampliamente en apenas 70 días. Cristina Kirchner es la única presidenta argentina que debió preguntarles dos veces a los argentinos, en un mismo proceso electoral, si la querían como jefa del Estado. Las dos veces le dijeron que sí. Parte de esos argentinos que la votaron salieron corriendo después (y salen ahora) a comprar dólares. ¿Qué explicación tiene esa contradicción entre la confianza política y la desconfianza económica? ¿Qué hace, o qué no hace, el gobierno recientemente ratificado para promover una salida de capitales que está obligando al Banco Central a dictar una resolución tras otra?
Muchos sectores sociales se han beneficiado durante estos años de prosperidad económica. El empresariado privado (que no incluye a los de servicios públicos) ganó en 2010 unos 20.000 millones de dólares. En el mejor momento del menemismo, ese núcleo empresario ganaba por año entre 5000 y 7000 millones de dólares. Los aumentos salariales para los trabajadores en relación de dependencia superaron en casi todos los años del kirchnerismo a la tasa de inflación real.
Los subsidios para los sectores más pobres compensaron la falta de trabajo en blanco. La clase media (y también la media alta) disfrutó del período más generoso que se recuerde de subsidios al consumo de servicios públicos. Están incluidos el transporte, el agua, la electricidad y el gas. El valor de la tierra de los productores rurales aumentó entre cinco y diez veces desde 2003. El precio de la hectárea de tierra con cultivo de soja es el que más aumentó.
Podría llegarse a la conclusión de que el voto a Cristina Kirchner fue también un acto social, tal vez inconsciente, de agradecimiento. Esta es una parte de la historia. La otra parte de la narración debe consignar que esas glorias políticas convivieron con el momento más espectacular de la salida de capitales o, llamado de otro modo, de la huida social hacia el dólar. Empresarios, clase media, trabajadores comunes y corrientes, y hasta jubilados, eligieron la moneda norteamericana como el refugio más seguro. ¿Por qué? (...)".
Eduardo van der Kooy en el diario Clarín:
"Alguien aseguraría que hace apenas una semana Cristina Fernández fue reelecta con el 54% de los votos? Los comicios del domingo pasado resultaron, tal vez, los más atípicos desde 1983. Por la dimensión de la victoria, por lo previsible, por el raquitismo opositor, por la inexistencia de campaña y también la desaparición del tiempo poselectoral . El de la prospectiva y el balance. El Gobierno abrió la caja en la que acostumbra vivir hasta que salió el sol del lunes. Luego volvió a cerrarla y la política del poder continuó su derrotero de misterio.
No fue sencillo recoger alguna reflexión de los ministros o simples kirchneristas expectantes. Los que abrieron la boca lo hicieron para realzar a Cristina. Los legisladores electos tampoco quisieron arriesgar hasta conocer el destino que puede aguardarles en Diputados o el Senado. Sólo Daniel Scioli paseó su mensaje inofensivo . Jorge Capitanich, el gobernador del Chaco, retrocedió luego de haber insinuado palabras sobre la sucesión del 2015. En la oposición diezmada hubo más temperatura poselectoral que en el oficialismo robustecido.
Detrás de toda aquella ocultación existe un país que aguarda pistas . La mayoría de ese país resolvió renovarle la confianza a Cristina, pero sólo recibió como promesa que el modelo será profundizado. (...)".
Hugo E Grimaldi, de la agencia Diarios y Noticias:
"(...) La rigidez del "modelo" y la formación de sus cultores ideológicos impide a quienes conducen la economía pensar en otras soluciones que no sean las implementadas, herramientas que atienden más a las consecuencias que a las causas del problema. Lo que aconseja un economista experimentado es que "saquen a los gendarmes de la tapa de los diarios" y que "piensen en un plan integral fiscal, monetario y cambiario que vaya eliminando las distorsiones".
Las cabezas ciento por ciento intervencionistas que deciden la política económica, que niegan la inflación y no creen que la crisis sea más fiscal que cambiaria, han ido a fondo con los controles (prohibiciones encubiertas) con la idea de disuadir con medidas laterales que lo que hacen es complicar a otros mercados y afectan la seguridad jurídica. Tanta ha sido la pasión por generar este tipo de mecanismos que ni siquiera se reparó que lo mismo que sucede ahora ha sucedido -con más gravedad- debido a que la restricción del sector externo era un clásico, en otros momentos de la historia y que siempre se salió por el lado de las devaluaciones traumáticas.
Pero, lo peor que le ha pasado a la credibilidad oficial es que desde el propio Banco Central se plantó la idea de que las reservas actuales están comprometidas y que por eso hay que conseguir dólares a como diere lugar para asegurar la oferta. Después de lo sucedido durante la semana no le falta razón a los que contabilizan los U$S 48.000 millones de reservas en el activo y a quienes le restan todos los pasivos que hay que atender, incluidos los préstamos tomados del exterior, las Lebac y las Nobac surgidas de la emisión y la base monetaria. Así, el patrimonio del BCRA se torna vidrioso. Uno de los factores que elevan los precios en la economía es la escasez y ésta es la sensación que hay, sobre todo cuando las medidas que se tomaron son para desestimular la demanda, a partir de que sea la AFIP la que determine, tras analizar hasta el recibo de sueldo de quienes se acercan a los mostradores, quien puede comprar dólares subsidiados ($4,265) o quien concurrirá al mercado paralelo ($4,60), adonde la brecha se ampliará cada vez más para utilidad de los importadores de billetes. (...)".

A profundizar el modelo: las medidas que imagina el mercado en el segundo mandato de Cristina Kirchner

Domingo 30 de octubre de 2011

Publicado en edición impresa
Controles cambiarios; financiamiento del gasto vía Banco Central, Anses y eventuales cajas como las obras sociales; reformas del BCRA y de la ley de entidades financieras, y acuerdo social, algunas de las ideas en debate

Por Florencia Donovan
LA NACION

Los trabajadores tenemos que lograr la participación en Ganancias. Esa es la verdadera profundización del modelo", disparó esta semana el líder de la CGT, Hugo Moyano, durante el acto homenaje a Néstor Kirchner. Un día antes, vía Twitter, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, daba su versión en 140 caracteres: "Los industriales haremos todo lo que esté a nuestro alcance para profundizar este modelo de desarrollo industrial".

Con el respaldo histórico del 54% del electorado, "profundizar el modelo" kirchnerista es hoy más realizable que nunca. Pero qué es exactamente o hacia dónde va el modelo "de matriz diversificada y de acumulación con inclusión social" -tal cual lo definen los propios kirchneristas- es algo que prácticamente ningún economista puede precisar.
Muchas variables que caracterizaron al modelo durante los años de Néstor Kirchner no continuaron en los primeros cuatro de su esposa. Los superávits gemelos (fiscal y de cuenta corriente) del modelo original se deterioraron -analistas privados estiman que de no ser por los aportes de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y del Banco Central habría déficit primario-, el tipo de cambio está cada vez más rezagado y el proceso de acumulación de reservas parece haberse revertido. En estos años, se mantuvo sí todo un consumo hercúleo, aunque con precios en ascenso.
"El kirchnerismo ha experimentado con dos modelos económicos", dice Federico Sturzenegger, presidente del Banco Ciudad. "Primero, uno con superávit fiscal, baja inflación y tipo de cambio ultracompetitivo. Luego, con otro apoyado en políticas fiscales y monetarias muy expansivas y atraso cambiario. La Argentina creció fuertemente con ambos, pero el segundo no es sustentable en el mediano plazo", opina el economista.
Definiciones aparte, existe otro obstáculo para asentar cómo seguirá la economía a partir de diciembre y es que si hay algo que ha caracterizado tanto a la gestión del ex presidente como a la de Cristina Kirchner es la inventiva a la hora de definir las herramientas de política económica: la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la intervención del Instituto de Estadística (Indec), la estatización de las AFJP y el uso de reservas para el pago de deuda son ejemplos de situaciones en las cuales el Gobierno dio nuevos significados al modelo.
Hay alertas que el reemplazante de Amado Boudou en el Ministerio de Economía deberá atender. La salida de capitales que pasó de un ritmo de US$ 1000 millones mensuales en el primer trimestre del año a casi 3600 este mes es una de las prioridades. En la semana que pasó, el Gobierno dio señales del camino que piensa adoptar para ello: incrementó los controles para la compra de dólares, obligó a mineras y petroleras a liquidar en el país las divisas que antes podían dejar en el exterior, y estableció que las aseguradoras debían repatriar toda inversión que tuvieran afuera.
"Entre el palo y la zanahoria, todo indica que el modelo se vuelca por el palo", ilustró un economista cercano al Gobierno. El mercado no descarta que pronto se restrinja tácita o explícitamente el pago de dividendos al exterior y que se intensifiquen los controles a las importaciones. También circuló la versión durante la semana de un inminente desdoblamiento del mercado cambiario para tener un dólar para la industria y otro para el comprador de billetes, pero el viceministro de Economía, Roberto Feletti, se encargó de desmentirlo.
"En la medida en que no se avance en las correcciones pendientes de la macroeconomía, aumentará la intervención del Estado sobre la micro", dice Dante Sicca, director de Abeceb.com. "Si no se corrige la inflación, la distorsión de precios relativos y el deterioro de las cuentas fiscales, no se detendrá la fuga de dólares. Entonces va a haber más controles. Lo mismo en lo fiscal: o salen a buscar deuda o se vuelven creativos."
Así como en su momento se decidió por la nacionalización de las AFJP, en el mercado muchos consideran que las obras sociales y las aseguradoras de riesgo de trabajo (ART) podrían estar en la lupa, en caso de que se requieran nuevas cajas para cubrir las necesidades fiscales. Aunque, según Eduardo Levy Yeyati, del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), "no son cajas tan atractivas como las AFJP", no sólo por monto, sino porque implican gestión activa del Estado. El economista desestima la posibilidad de que el Gobierno recurra a los bancos mediante la colocación de un bono que absorba el dinero que las entidades tienen como encaje en el Banco Central (BCRA), como alguna vez se evaluó en tiempos de Néstor Kirchner, según lo reveló el entonces presidente del Central, Martín Redrado.
"No creo que vayan a meterse con cuestiones puntuales del sistema financiero. El depositante es muy sensible", aventuró un banquero, que pidió no ser identificado. En otro banco admitieron que un bono por un porcentaje del encaje, como el 30% -US$ 2000 millones-, podría pasar sin problema. "Otra cosa es si van por el 100% de los encajes. Ahí el riesgo de corrida sería grande", dijo.
Para Levy Yeyati, antes que los bancos, es más probable que el Gobierno recurra al sector minero, modificando la ley que le mantiene los impuestos congelados por 30 años. Jorge Gaggero, economista de Cefid-Ar, el think tank de la banca pública, incluye a la minería como una de las actividades a las que se le debería incrementar la carga impositiva. "En cuanto a lo fiscal, entre otras medidas, el gasto público deberá crecer a menor tasa; hay que abordar sin demoras el cambio de su estructura, reduciendo, por ejemplo, subsidios indebidos a empresas y personas de alto nivel de ingresos, y reforzar los recursos tributarios, con mejoras en la administración, haciendo retroceder la enorme evasión en Ganancias de personas y empresas, y gravando a las grandes rentas hoy exentas, como la minería", detalla Gaggero.
Los subsidios representan el 3,5% del PBI y es una de las cargas que gran parte de los economistas consideran que el Gobierno intentará alivianar. En un informe, Javier Kulesz, economista jefe para América latina del banco UBS, arriesga que el Gobierno liberará gradualmente, "sin darle mucha visibilidad", las tarifas de gas y electricidad. Las de transporte podrían mantenerse sin grandes cambios porque es más complicado segmentar al usuario según su nivel socioeconómico.
Habiendo recuperado la mayoría en el Congreso, es de esperar que el Gobierno aproveche para hacer reformas legislativas que habían quedado postergadas. Carlos Heller, diputado de Nuevo Encuentro, aliado al kirchnerismo, dice que impulsará su proyecto de reforma de la ley de entidades financieras y que también "en una nueva arquitectura legal" hay que apuntar a la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, "para darle un rol más allá de la defensa del valor de la moneda"; a la revisión del sistema impositivo, "para alivianar el impuesto al consumo e ir hacia una mayor progresividad en los gravámenes que tienen que ver con la renta y el patrimonio", y a la sanción de una ley que limite la compra de tierras por parte de extranjeros. También ve con buenos ojos el proyecto del diputado kirchnerista y abogado de la CGT, Héctor Recalde, para que las empresas participen de las ganancias a sus empleados (ver aparte).
Mariano Kestelboim, director ejecutivo de la Fundación ProTejer y miembro de La graN maKro, grupo de economistas kirchneristas, considera: "Si la demanda interna se resiente por la crisis internacional, no está mal avanzar en la expansión del gasto como medida contracíclica". El foco, dice, debe ser mantener el nivel de actividad, no el evitar el déficit financiero, ya que un mayor crecimiento redundará luego en una mejor recaudación impositiva. Afirma que el déficit en cuenta corriente "obedece a la remisión de utilidades por parte de empresas extranjeras radicadas en el país", por lo que, para revertirlo, propone mayores controles y "programas que estimulen esas inversiones".
Con la designación del nuevo ministro de Economía no son pocos los que esperan obtener definiciones del rumbo del modelo. Aunque un economista cercano al Gobierno advirtió: "Nadie sabe qué se va a hacer. En definitiva, el poder no lo tiene el ministro de Economía o el Banco Central. Lo tiene Cristina".
LEYES EN GATERAS
Entidades financieras
Hay varios proyectos. El de Carlos Heller busca declarar a la banca como servicio público y direccionar el crédito a pymes, entre otras metas.
Reforma de la carta del central
La presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, impulsa el cambio para que el rol del ente no sólo sea mantener el valor de la moneda, sino también velar por el empleo y el crecimiento. Pero algunos temen que se dé rienda suelta al financiamiento del BCRA al Tesoro.
Extranjerizacion de tierras
El proyecto limita la compra de tierras a no residentes.
Reforma impositiva
Las propuestas son varias, pero se habla de una reforma para la ley que les da estabilidad fiscal a las mineras, y además para aumentar la progresividad de los

sábado, 29 de octubre de 2011

Bonasso indignado: "Quiero verlo frente a frente a Aníbal Fernández"

El diputado dijo que se enteró de la demanda del ministro por Perfil.com. Asegura que es una respuesta por la publicación de su último libro.
28.10.2011

20:10

"Quiero decir antes que nada que me enteré de todo esto por Perfil.com. La Justicia no me mandó ningún comunicado", dice el periodista y diputado Miguel Bonasso ante la noticia que indica que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, lo demandó por haberlo tratado de “prófugo”.

"Podría no ir si quiero, porque tengo fueros como diputado hasta el 10 de diciembre. Pero quiero ir para verlo frente a frente y decirle además que lo acuso de integrar un gobierno vendepatria que regaló el agua de la provincia de San Juan. Lo que le molesta a los dos Fernández (se refiere al jefe de Gabinete y a la Presidenta) es lo que yo publico en mi libro", dijo Bonasso a Perfil.com, en referencia a la reciente publicación de su último libro "El Mal. El modelo K y la Barrick Gold".
"Esta demanda es parte de la persecución que ya comenzaron con (Rubén) Sobrero y Vilma Ripoll, amparados en el 54% que obtuvieron en las elecciones. Pero eso no les da derecho a vender el país”, disparó el diputado que además sostuvo: "Esto reviste gravedad porque se supone que en este país hay división de poderes. Resulta extraño que al denunciado no le avisen”.
Sobre la acusación por la que fue denunciado, el diputado señaló: "Voy a ir a sostener lo que está probado. Fernández fue declarado prófugo", dijo insistiendo en la versión que indica que el jefe de Gabinete hace unos años se escapó de Quilmes en un baúl de un auto.
"Ya tiene bastante plata Fernández. ¿Por qué vienen ahora con esta chicana? Yo nunca fui coimero ni pertenecí a la runfla bonaerense del duhaldismo", disparó enojado.