1ROS 9 MESES DEL AÑO
En el período enero-septiembre las importaciones del sector ya superaron las previsiones para todo el año de algunos analistas. El déficit comercial ya supera los US$3.000 millones. Durante ese lapso las importaciones crecieron un 113%, contra una retracción del 3% para las exportaciones, según el INdEC.
24/10/2011
13:50
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Las elecciones pasaron y ratificaron la continuidad del kirchnerismo. Los desafíos de la nueva/vieja gestión estarán signados por una economía que amenaza con salirse de control. No es menor la incidencia del rubro energético en esa advertencia.
Si bien durante los años kirchneristas se han procurado esfuerzos para satisfacer una demanda creciente por la recuperación económica y el consumo, no es menos cierto que todavía quedan pendientes algunos temas.
Uno de los fenómenos que emergió durante estos años es la dependencia externa para cumplir con la demanda. En el Gobierno justifican el incremento de las importaciones energéticas con el "fabuloso" crecimiento del PBI.
Y aunque es cierto que el ritmo de crecimiento económico ha sido o, al menos, se ha aproximado a niveles récord, el aumento de las importaciones no responde solamente a eso, sino también a la caída productiva del principal sustento de la matriz energética: los hidrocarburos.
La extracción de petróleo viene en retroceso desde 1998 y la de gas, desde 2004. Los procesos declinantes se han profundizado durante los años K. La retracción productiva del gas (52% de la matriz) tiene un fuerte impacto en el generación eléctrica.
Al haber menor disponibilidad, fue política del Gobierno Nacional priorizar el consumo domiciliario por lo que las usinas eléctricas consumen una buena parte de combustibles líquidos para cumplir con su fin. Ese combustible es importado.
El gas también tiene su correlato en ese sentido. Un contrato hasta el año 2026 le garantiza a la Argentina crecientes volúmenes de gas boliviano y a partir de 2008 se incorpora al GNL (Gas Natural Licuado) como un actor fundamental de la política para el sector. Este llega a través de buques metaneros y se procesa en terminales que se proliferan.
El aumento de las compras externas de estos productos, gas y combustibles líquidos, impulsaron durante septiembre el aumento de las importaciones en general produciendo el achicamiento del superávit comercial.
No se trata de estimaciones privadas, ni de ningún informe crítico. El dato se desprende del último informe sobre Intercambio Comercial del INdEC. Los números confirman algo que los analistas vienen anticipando hace tiempo: que este año la balanza comercial energética cerrará con déficit, algo que no ocurría desde hace 20 años.
El documento emitido el viernes (21/10) muestra que durante el 9no mes del año las importaciones energéticas crecieron un 112% respecto al mismo mes de 2010, pasando de los US$328 millones a los US$696 millones. Las exportaciones, por su parte, mostraron una retracción del 9%, al caer de los US$546 millones a los US$499 millones. El saldo arroja un déficit comercial energético de US$197 millones.
En lo que respecta al acumulado, de acuerdo al INdEC, durante los 1ros 9 meses del año, las importaciones totalizaron US$7.562 millones, lo que significó un crecimiento del 113%, respecto al mismo período de 2010. En tanto, las exportaciones, con una retracción del 3%, alcanzaron los US$4.552.
El saldo, deficitario, para el período enero-septiembre alcanza los US$3.010 millones, superando las previsiones de algunos analistas que suponían esa cifra para todo el año. Un cálculo rápido en base estos números muestra que, durante el período analizado, por cada US$100 exportados se importaron US$166.
Gran parte de los desembolsos corren por cuenta del Estado, que a través de transferencias a empresas como Cammesa y Enarsa, solventa las importaciones del gas boliviano, el GNL y los combustibles líquidos como el fuel oil y el gasoil. Se trata de un negocio a pérdida, ya que al estar las tarifas congeladas no se transfiere el costo a los usuarios, por lo que las arcas estatales absorben ese gasto.
Las previsiones para el próximo año indican que, lejos de revertirse, el rojo comercial energético trepará hasta los US$8.000 millones
En el período enero-septiembre las importaciones del sector ya superaron las previsiones para todo el año de algunos analistas. El déficit comercial ya supera los US$3.000 millones. Durante ese lapso las importaciones crecieron un 113%, contra una retracción del 3% para las exportaciones, según el INdEC.
24/10/2011
13:50
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Las elecciones pasaron y ratificaron la continuidad del kirchnerismo. Los desafíos de la nueva/vieja gestión estarán signados por una economía que amenaza con salirse de control. No es menor la incidencia del rubro energético en esa advertencia.
Si bien durante los años kirchneristas se han procurado esfuerzos para satisfacer una demanda creciente por la recuperación económica y el consumo, no es menos cierto que todavía quedan pendientes algunos temas.
Uno de los fenómenos que emergió durante estos años es la dependencia externa para cumplir con la demanda. En el Gobierno justifican el incremento de las importaciones energéticas con el "fabuloso" crecimiento del PBI.
Y aunque es cierto que el ritmo de crecimiento económico ha sido o, al menos, se ha aproximado a niveles récord, el aumento de las importaciones no responde solamente a eso, sino también a la caída productiva del principal sustento de la matriz energética: los hidrocarburos.
La extracción de petróleo viene en retroceso desde 1998 y la de gas, desde 2004. Los procesos declinantes se han profundizado durante los años K. La retracción productiva del gas (52% de la matriz) tiene un fuerte impacto en el generación eléctrica.
Al haber menor disponibilidad, fue política del Gobierno Nacional priorizar el consumo domiciliario por lo que las usinas eléctricas consumen una buena parte de combustibles líquidos para cumplir con su fin. Ese combustible es importado.
El gas también tiene su correlato en ese sentido. Un contrato hasta el año 2026 le garantiza a la Argentina crecientes volúmenes de gas boliviano y a partir de 2008 se incorpora al GNL (Gas Natural Licuado) como un actor fundamental de la política para el sector. Este llega a través de buques metaneros y se procesa en terminales que se proliferan.
El aumento de las compras externas de estos productos, gas y combustibles líquidos, impulsaron durante septiembre el aumento de las importaciones en general produciendo el achicamiento del superávit comercial.
No se trata de estimaciones privadas, ni de ningún informe crítico. El dato se desprende del último informe sobre Intercambio Comercial del INdEC. Los números confirman algo que los analistas vienen anticipando hace tiempo: que este año la balanza comercial energética cerrará con déficit, algo que no ocurría desde hace 20 años.
El documento emitido el viernes (21/10) muestra que durante el 9no mes del año las importaciones energéticas crecieron un 112% respecto al mismo mes de 2010, pasando de los US$328 millones a los US$696 millones. Las exportaciones, por su parte, mostraron una retracción del 9%, al caer de los US$546 millones a los US$499 millones. El saldo arroja un déficit comercial energético de US$197 millones.
En lo que respecta al acumulado, de acuerdo al INdEC, durante los 1ros 9 meses del año, las importaciones totalizaron US$7.562 millones, lo que significó un crecimiento del 113%, respecto al mismo período de 2010. En tanto, las exportaciones, con una retracción del 3%, alcanzaron los US$4.552.
El saldo, deficitario, para el período enero-septiembre alcanza los US$3.010 millones, superando las previsiones de algunos analistas que suponían esa cifra para todo el año. Un cálculo rápido en base estos números muestra que, durante el período analizado, por cada US$100 exportados se importaron US$166.
Gran parte de los desembolsos corren por cuenta del Estado, que a través de transferencias a empresas como Cammesa y Enarsa, solventa las importaciones del gas boliviano, el GNL y los combustibles líquidos como el fuel oil y el gasoil. Se trata de un negocio a pérdida, ya que al estar las tarifas congeladas no se transfiere el costo a los usuarios, por lo que las arcas estatales absorben ese gasto.
Las previsiones para el próximo año indican que, lejos de revertirse, el rojo comercial energético trepará hasta los US$8.000 millones


No hay comentarios:
Publicar un comentario